martes, 7 de julio de 2020

Operación con éxito

Finalmente, y sin previa espera, llegó el día de la operación. Ya sabía que sería por ma técnica h-t-h, y en qué consistía.

Mientras esperaba para ser operada (en circunstancias muy especiales a causa del covid-19), iban pasando por mi box diferentes profesionales, enfermeros, doctores,anestesistas... Todos se me presentaban y me realizaban las mismas preguntas que, por supuesto, tenía que ir contestando una y otra vez, por más que fuesen repetidas.

Me pusieron dos tipos de anestesia. La epidural, y una de bloqueo de nervio, para que la intervención no tuviese dolor alguno. 

Pedí ver la operación, y me dijeron que podía verla sin problema, solo que ese caso no me pondrían sedante. Así que, a través del monitos observé entretenida los 75 minutos que duró mi ligamentoplastia.

Tras acabar, poner puntos y poner una semi escayola (laterales de la pierna con escayola), desde la ingle hasta el tobillo, el cirujano me comentó que la intervención había salido bien, sin ningún problema.

En el intertanto, introdujeron por debajo de las mantas un tubo que emitía aire caliente, cosa que, si bien, en principio no entendía para qué necesitaba, al cabo de los minutos, agradecí muchísimo tenerlo. Qué tiritones más tontos.

lunes, 15 de junio de 2020

Sorpresa, sorpresa

Tras el parón a causa del Covid-19, y sin saber cuándo llegaría mi intervención, si antes, después, o durante el verano, iban pasando los días sin tener noticias.

El pasado miércoles 10 de junio me sonó el teléfono, y al ver que era un número de Barcelona, decidí cogerlo.


Cuál fue sorpresa cuando la voz al otro lado de la línea me comunicó que habían tenido una baja y que me operarían el viernes. Si, si. Tan solo dos días después.

Mientras intentaba superar el shock inicial, el amable chico, me informó que debía ir, sin falta, al día siguiente a realizarme el test del Coronavirus y una placa torácica. 

Y el mismo día de la operación, el preoperatorio. Todo volando. Sin tiempo a prepararme, ni física, ni psicológicamente.

Pruebas superadas. Apta para ser operada.

lunes, 16 de marzo de 2020

Contratiempos inesperados

Con los días que estamos pasando de incertidumbre, mi operación, si bien ha pasado a un segundo plano, lo cierto es que la tengo muy presente.

Tras varios meses de médicos, de fisios, etc. Por fin veía la luz al final del túnel. Pues de golpe, la luz se ha apagado.

Nadie me ha anulado (aún) la operación, pero, siendo realistas, no ocurrirá. Lógico. Me da rabia, pero lo encuentro lógico.

Por otro lado y, aunque tuviera la suerte de que no me la anulasen, a día de hoy no puedo ir a hacerme el preoperatorio, entre otras cosas porque soy 'paciente de riesgo' ante el dichoso virus (cabrón) que nos acecha éstos días, así que, bye bye operación, bye, bye ligamento sano.

martes, 10 de marzo de 2020

Día CERO: la lesión

El pasado 1 de diciembre de 2019, jugando un partido de fútbol sala, al ir a realizar una entrada en el último minuto... La rodilla falló. Crugido, dolor, inflamación y, finalmente, visita al médico.

Un día después acudí al médico. Tuve que ir de un lado a otro, hasta que finalmente di con el que, por unas semanas sería mi traumatólogo.

Resonancia magnética... Ruptura parcial de ligamento cruzado anterior. Al no ser total, mi traumatólogo pensó que lo mejor sería optar por lo menos invasivo. Rehabilitación. Tras semanas acudiendo a ella, la rodilla no mejoraba. Seguía doliendo, inflamándose y, cuando estaba la musculatura cansada, notaba la rodilla inestable.

Volví a visitarme con mi traumatólogo que, ya no sabía por dónde tirar, ya que la dichosa rodilla no mejoraba.

Finalmente decidió echarse a un lado y recomendarme otro profesional. 

El equipo médico que me lleva ahora es el 'non plus ultra' de la traumatología, así que, si alguien podía hacer algo, eran ellos.

Tras estudiar la movilidad e inestabilidad de mi articulación, mi nuevo traumatólogo, llegó a la conclusión de que la mejor, y la única opción para poder volver a tener una rodilla funcional, era pasar por quirófano.

Me explicó que, si bien la inestabilidad frontal estaba 'en tierra de nadie', la rotacional era un poco 'desastre' (mis palabras, no las suyas), y que sin ligamentoplastia, esto sería así siempre.

Sin mucho que pensar, buscamos fecha para llevar a cabo la cirugía, en la utilizará la técnica H-T-H, y acordamos que sería el próximo 24 de abril. De esto hace tan sólo 24 horas.

Ahora toca preoperatorio, y preparación mental para dicha intervención y, sobre todo, para la recuperación.