Un día después acudí al médico. Tuve que ir de un lado a otro, hasta que finalmente di con el que, por unas semanas sería mi traumatólogo.
Resonancia magnética... Ruptura parcial de ligamento cruzado anterior. Al no ser total, mi traumatólogo pensó que lo mejor sería optar por lo menos invasivo. Rehabilitación. Tras semanas acudiendo a ella, la rodilla no mejoraba. Seguía doliendo, inflamándose y, cuando estaba la musculatura cansada, notaba la rodilla inestable.
Volví a visitarme con mi traumatólogo que, ya no sabía por dónde tirar, ya que la dichosa rodilla no mejoraba.
Finalmente decidió echarse a un lado y recomendarme otro profesional.
El equipo médico que me lleva ahora es el 'non plus ultra' de la traumatología, así que, si alguien podía hacer algo, eran ellos.
Tras estudiar la movilidad e inestabilidad de mi articulación, mi nuevo traumatólogo, llegó a la conclusión de que la mejor, y la única opción para poder volver a tener una rodilla funcional, era pasar por quirófano.
Me explicó que, si bien la inestabilidad frontal estaba 'en tierra de nadie', la rotacional era un poco 'desastre' (mis palabras, no las suyas), y que sin ligamentoplastia, esto sería así siempre.
Sin mucho que pensar, buscamos fecha para llevar a cabo la cirugía, en la utilizará la técnica H-T-H, y acordamos que sería el próximo 24 de abril. De esto hace tan sólo 24 horas.
Ahora toca preoperatorio, y preparación mental para dicha intervención y, sobre todo, para la recuperación.
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