Con los días que estamos pasando de incertidumbre, mi operación, si bien ha pasado a un segundo plano, lo cierto es que la tengo muy presente.
Tras varios meses de médicos, de fisios, etc. Por fin veía la luz al final del túnel. Pues de golpe, la luz se ha apagado.
Nadie me ha anulado (aún) la operación, pero, siendo realistas, no ocurrirá. Lógico. Me da rabia, pero lo encuentro lógico.
Por otro lado y, aunque tuviera la suerte de que no me la anulasen, a día de hoy no puedo ir a hacerme el preoperatorio, entre otras cosas porque soy 'paciente de riesgo' ante el dichoso virus (cabrón) que nos acecha éstos días, así que, bye bye operación, bye, bye ligamento sano.
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